jueves, 21 de febrero de 2013

¿Alfredo o Alfreda?





De todos es sabido lo graciosos que son los hamsters : gorditos, siempre moviéndose de un lado para otro, atiborrándose de comida, que almacena en sus carrillos...

Entramos en una tienda de animales y compramos una parejita:
  Alfredo y Jacinta. Más tarde o más temprano, suponíamos que Jacinta traería familia, lo que no nos imaginábamos es que fuera Alfredo el que trajera crías. En la tienda a todos nos gustó mucho sobre todo por lo gordito que estaba. Más tarde comprendimos que no era un Alfredo sino una Alfreda y que ya venía con los bebés hamsters a punto de nacer.

Tuvo nueve. Como no podíamos quedarnos con ellos, los tuvimos en la jaula con su madre hasta que tuvieron pelito. Estaban monísimos pero tuvimos que regalarlos ya que bastante teníamos ya con Jacinta y Alfreda que se llevaban bien y se pasaban el día jugando en una rueda que tenían y comiendo toda clase de frutos secos, lechuga...
Así vivieron varios años hasta que una funesta tarde de verano en que habíamos salido de viaje hacia la zona Norte de Granada,(Estaríamos a más de 35º), los pobres no pudieron aguantar el calor y pasaron a mejor vida.
Los enterramos allí mismo y la jaula que tenían que era prácticamente una suite de lujo, se la regalamos a unos amigos de los niños que tenían una cobaya, pero esa es otra historia que otro día os contaré.

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