Un buceador estaba sumergido en el Océano Pacífico en las islas
Nansei, en Japón, cuando divisó en el fondo, una estructura hecha
de arena con una forma asombrosa. Lo primero que se preguntó
fue:¿Qué clase de loco ha podido sumergirse 80 m bajo el mar sólo
para hacer una escultura de arena que probablemente no iba a ver
nadie?
La respuesta la encontró al poco tiempo cuando descubrió al
autor de esa obra. Era un pequeño pez globo que ayudándose de sus
aletas y de algunas conchas, edificaba esta estructura para proteger
sus huevos.
Que pez tan ingenioso o más bien “ingeniero”?
En este vídeo podemos ver al pequeño escultor y su obra de arte.
Ahora os voy a contar una historia que he recordado ahora:
Tuve una vez un pez llamado Melquíades Álvarez que definitivamente era suicida. Su aspecto era de sardina y su vida en la pecera siempre me había parecido que era plácida: tenía conchas en el fondo, alguitas, y hasta un pequeño cofre del tesoro que bien podía haber pertenecido a un galeón del S.XVI. El caso es que rara era la noche que no lo teníamos que recoger del suelo ¿Estaría deprimido? o símplemente querría estar libre como su amigo japonés?
Parece que no escarmiento. Ahora tengo en casa otros dos peces se llaman "Sierra" y "Nevada" y por ahora parece que están muy felices en su pecera y Canela, mi perra, los observa con atención:


Que chula tu pecera seño.
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